Latinoamérica está entrando en una fase decisiva en el almacenamiento de energía. Según el último informe de Wood Mackenzie sobre el sector energético latinoamericano, se prevé que la capacidad acumulada de almacenamiento aumente de 2,5 GW en 2025 a 34 GW en 2035, lo que representa un crecimiento de aproximadamente 13 veces y una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) del 30 %. Este pronóstico se debe a la aceleración de las licitaciones de almacenamiento, el creciente recorte de la producción de energías renovables y una infraestructura de transmisión que no ha seguido el ritmo de la nueva capacidad de generación.

Este cambio es importante porque la oportunidad de almacenamiento de energía en Latinoamérica está trascendiendo los proyectos piloto. El almacenamiento de energía se está convirtiendo cada vez más en una herramienta práctica para gestionar la variabilidad de las energías renovables, reducir las restricciones de suministro, mejorar la flexibilidad de la red y garantizar un suministro eléctrico fiable. A medida que el mercado se expande, los sistemas de baterías deberán combinar capacidad escalable, gestión fiable de las baterías, flexibilidad de instalación y un rendimiento operativo a largo plazo.
Para Pytes Energy, esta transición del mercado se alinea perfectamente con su enfoque de almacenamiento de energía. Pytes ha desarrollado una cartera de productos que incluye baterías de bajo voltaje para racks de servidores, sistemas modulares apilables y soluciones de alto voltaje, lo que permite adaptar diferentes configuraciones de almacenamiento a aplicaciones residenciales, comerciales, industriales y otras aplicaciones energéticas.
La previsión de Wood Mackenzie es significativa no solo por la capacidad proyectada, sino también por los factores que impulsan el crecimiento.
Los recursos de energía renovable en América Latina se están expandiendo rápidamente, especialmente la energía solar en regiones con alta irradiación solar. Sin embargo, la capacidad de generación por sí sola no garantiza que la electricidad se pueda suministrar cuando y donde se necesite. Las limitaciones en la transmisión pueden obligar a los generadores de energía renovable a reducir su producción, mientras que las fluctuaciones entre la generación renovable y la demanda de electricidad crean una creciente necesidad de recursos flexibles.
El almacenamiento de energía soluciona este desajuste desplazando la electricidad a lo largo del tiempo. Una batería puede cargarse cuando la generación renovable es abundante y descargarse cuando la generación disminuye o la demanda aumenta.
Esto hace que el valor de los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) esté cada vez más ligado a las condiciones de la red eléctrica, en lugar de depender simplemente del coste de las celdas de la batería.
Para los proveedores de sistemas de almacenamiento, la implicación es clara: los sistemas deben diseñarse para escenarios operativos reales, incluyendo la duración de la energía requerida, la potencia de descarga, las condiciones ambientales, el entorno de instalación, la frecuencia de los ciclos y los requisitos de expansión.
Chile sigue siendo líder regional en almacenamiento de energía y cuenta con algunos de los proyectos BESS operativos más grandes de Latinoamérica. Wood Mackenzie destaca la limitación de la producción de energías renovables como un importante motor de inversión en sistemas de almacenamiento de mayor duración. Al mismo tiempo, la creciente penetración del almacenamiento en el norte de Chile genera un riesgo potencial de canibalización de precios, lo que podría reducir los ingresos por arbitraje a medida que aumenta la capacidad de almacenamiento en el mercado.
Esto crea un entorno de desarrollo de proyectos cada vez más sofisticado.
Un sistema de almacenamiento no puede evaluarse únicamente en función de su capacidad nominal en MWh. Los desarrolladores también deben considerar la frecuencia de los ciclos de carga y descarga de la batería, la cantidad de horas que debe descargarse, el perfil de degradación previsto, la compatibilidad con el inversor, la gestión térmica y los mecanismos de ingresos disponibles en un mercado eléctrico específico.
La arquitectura de productos de Pytes ofrece flexibilidad en diferentes niveles del sistema. Sus baterías de bajo voltaje son compatibles con aplicaciones de almacenamiento de energía distribuida, mientras que los sistemas apilables permiten aumentar la capacidad a medida que se incrementan las necesidades energéticas. Para aplicaciones de mayor envergadura, Pytes también ofrece soluciones de alto voltaje, como la HV48100, que utiliza tecnología de baterías LFP, soporta más de 6000 ciclos y alcanza una eficiencia de ciclo de hasta el 95 %.
Estas características son especialmente relevantes cuando se espera que el sistema de almacenamiento funcione repetidamente en lugar de hacerlo únicamente como fuente de alimentación de respaldo ocasional.
México representa otro mercado al que conviene seguir de cerca.
Wood Mackenzie describe a México como un país en un punto de inflexión impulsado por políticas. Los nuevos mecanismos facilitadores, que incluyen una convocatoria prioritaria de propuestas y una convocatoria conjunta para el desarrollo en la que participa la Comisión Federal de Electricidad de México, contemplan requisitos obligatorios de almacenamiento y se prevé que otorguen más de 3 GW de capacidad de almacenamiento para 2030.
Los requisitos de almacenamiento obligatorios pueden cambiar radicalmente el diseño del proyecto.
En lugar de considerar las baterías como un complemento opcional para un proyecto solar o de generación de energía, los desarrolladores deben cada vez más tener en cuenta el almacenamiento desde la arquitectura inicial del sistema. Esto implica que el voltaje de la batería, la energía útil, la potencia de salida, la comunicación con el inversor, el espacio necesario para la instalación, la gestión térmica y la posibilidad de futuras ampliaciones se convierten en parte fundamental de la decisión de ingeniería.
Para aplicaciones distribuidas, la modularidad puede ser especialmente valiosa. La plataforma V5° de Pytes, por ejemplo, se puede configurar con hasta 16 unidades u 82 kWh en una sola pila, mientras que un sistema que utiliza Pytes Hub puede admitir hasta 6 pilas y 492 kWh.
Este tipo de arquitectura escalable permite que la capacidad del sistema se ajuste mejor a los requisitos de carga reales, en lugar de obligar a los usuarios a seleccionar una única configuración de batería de capacidad fija.
Latinoamérica abarca una amplia gama de climas y condiciones de instalación, desde regiones de altas temperaturas hasta ubicaciones remotas sin acceso a la red eléctrica. Por lo tanto, el rendimiento de las baterías no puede separarse de las condiciones ambientales.
La gestión térmica es especialmente importante porque las temperaturas de funcionamiento elevadas pueden acelerar la degradación de la batería e influir en el rendimiento del sistema.
Pytes ha incorporado características destinadas a mejorar la flexibilidad de implementación. Su cartera de la serie V incluye tecnología de baterías LFP, sistemas de gestión de baterías probados en campo y, en productos seleccionados, funciones de autocalentamiento integradas para operar a bajas temperaturas.
La arquitectura de instalación también es importante. Una batería que requiere un cableado complejo puede aumentar el tiempo de instalación y generar más posibilidades de errores de conexión. Pytes prioriza los conectores plug-and-play y las configuraciones flexibles de rack o gabinete en toda su gama de productos de bajo voltaje, lo que facilita la implementación del sistema.
Para los instaladores que trabajan en diferentes mercados latinoamericanos, estas consideraciones prácticas pueden ser tan importantes como la capacidad nominal de la batería.
La oportunidad en Latinoamérica no se limita a los sistemas de almacenamiento de energía en baterías a gran escala.
Las empresas, las instalaciones remotas, los edificios comerciales, las explotaciones agrícolas y los hogares también pueden utilizar baterías para reducir la dependencia de un suministro eléctrico inestable, aumentar el autoconsumo solar y mantener las cargas críticas durante los cortes de suministro.
Un ejemplo real se puede observar en Puerto Rico, donde se implementó un sistema Pytes E-Box-48100R junto con inversores Sol-Ark LATAM y Caribe en el Parque Ecológico Diamante Adventure. Según Pytes, la instalación redujo las facturas mensuales de energía de $600 a $200, una reducción de aproximadamente el 67%, a la vez que proporcionó un suministro eléctrico más fiable.
Este caso demuestra por qué la rentabilidad del almacenamiento debe medirse en función del perfil real de consumo eléctrico de una instalación. La capacidad de las baterías, la generación solar, la estructura tarifaria, los requisitos de respaldo y la gestión de la carga influyen en la rentabilidad financiera.
Una característica principal del mercado de almacenamiento latinoamericano será la diversidad.
Un sistema residencial remoto puede requerir un banco de baterías relativamente pequeño, mientras que una instalación comercial puede necesitar cientos de kilovatios-hora. Un proyecto a gran escala puede requerir almacenamiento a escala de megavatios-hora con requisitos de voltaje e integración completamente diferentes.
Por lo tanto, utilizar una arquitectura fija para todas las aplicaciones resulta ineficiente.
Una estrategia de producto modular proporciona mayor flexibilidad. La cartera de Pytes abarca baterías para racks de servidores de bajo voltaje, sistemas modulares apilables y soluciones de alto voltaje, lo que permite que la arquitectura de almacenamiento cambie según los requisitos de la aplicación.
Por ejemplo, el V16 proporciona 16 kWh de energía a una tensión nominal de 51,2 V, con una potencia continua de hasta 10,24 kW, según la información publicada por Pytes. Por lo tanto, puede satisfacer aplicaciones residenciales y distribuidas de alta demanda sin renunciar a la arquitectura modular de baja tensión.
En el otro extremo de la cartera de productos, las soluciones de alta tensión están mejor posicionadas para aplicaciones donde se requiere un voltaje de sistema más alto y una integración a mayor escala.
Wood Mackenzie hace una importante aclaración junto con su pronóstico de 34 GW: la infraestructura de almacenamiento de América Latina está creciendo rápidamente, pero su implementación puede estancarse sin marcos regulatorios integrales y mecanismos de remuneración claros.
Esto significa que el crecimiento del mercado dependerá de algo más que la bajada de los precios de las baterías.
Los proyectos de almacenamiento necesitan modelos de ingresos predecibles, normas de interconexión adecuadas, estructuras de propiedad claras, requisitos de seguridad, financiación, instalación cualificada y un rendimiento fiable de los equipos a largo plazo.
Para los proveedores de baterías, esto resalta la importancia de la fiabilidad del producto y el soporte técnico. Un sistema de almacenamiento diseñado para un horizonte operativo de 10 años requiere más que un precio inicial competitivo; su gestión de la batería, arquitectura de comunicación, método de instalación, rendimiento térmico y estrategia de servicio deben garantizar un funcionamiento a largo plazo.
El crecimiento proyectado de 2,5 GW a 34 GW para 2035 señala una transformación fundamental en el sistema energético de América Latina.
Chile está demostrando cómo la limitación de la producción puede acelerar el almacenamiento a largo plazo. México está desarrollando mecanismos que podrían incorporar gigavatios de almacenamiento en futuros proyectos. En toda la región, el crecimiento de la generación renovable y las limitaciones de la red eléctrica están generando una mayor necesidad de recursos energéticos flexibles.
Pytes Energy se posiciona dentro de esta transición con una cartera de productos que abarca baterías de bajo voltaje para racks de servidores, sistemas modulares apilables y soluciones de alto voltaje. Su enfoque en configuraciones escalables, tecnología LFP, gestión de baterías, flexibilidad de instalación y diseño de sistemas orientado a aplicaciones proporciona una base práctica para diferentes escenarios de almacenamiento de energía.
A medida que el mercado latinoamericano de almacenamiento de energía se acerca a los 34 GW, las soluciones ganadoras no serán simplemente los sistemas con mayor capacidad. Serán aquellos que puedan implementarse de manera eficiente, ampliarse cuando cambien los requisitos, operar de forma fiable en las condiciones locales y ofrecer un valor cuantificable a lo largo de su vida útil.
Para Pytes y la industria del almacenamiento de energía en general, Latinoamérica ya no es un mercado que espera la llegada del almacenamiento energético. Se está convirtiendo en una de las regiones donde se desarrollará la próxima generación de aplicaciones de almacenamiento.


